El nombre del producto en el ERP es el dato más importante del catálogo porque es la materia prima con la que las herramientas de automatización arman la publicación.
¿Cuál es el patrón de nomenclatura recomendado?
Primera palabra significativa + atributos clave + especificaciones. Ejemplo: CAMISA RITA ALGODON M.
Este patrón tiene varias ventajas: la primera palabra dice qué es el producto (camisa), los siguientes atributos identifican el modelo (Rita), el material (algodón) y la variante (M). Cualquier herramienta de catalogación puede leer eso y saber a qué categoría corresponde.
La clave es la consistencia. El patrón tiene que ser el mismo para todo el catálogo, sin excepciones. Un día en mayúsculas, otro en minúsculas, otro con sinónimos diferentes: eso rompe la automatización.
¿Qué no conviene poner en el nombre del producto?
Información que ya va en otra parte: precio, promociones, códigos internos sin sentido (12345, 99876), abreviaturas que solo entiende un operador.
Términos genéricos que no identifican nada: producto, artículo, art., articulo. Estas palabras no aportan ninguna información para el matching automático.
¿Qué pasa con nombres inconsistentes?
Cuando un catálogo cruza distintos modos de nombrar —mayúsculas, minúsculas, sinónimos (camisa vs blusa), duplicados, o productos que se llaman Producto 1234—, las herramientas de automatización no pueden hacer matching fiable contra el árbol de categorías.
Eso significa que cada producto necesita revisión humana antes de publicarse. En un catálogo de cientos de items, eso destruye el valor de la automatización.
¿El nombre del ERP tiene que ser igual al título en el canal?
El nombre del ERP es la fuente de verdad interna. El título en MELI tiene que adaptarse a las reglas específicas de esa plataforma. La herramienta de integración toma el nombre del ERP y lo transforma al formato que el canal espera.
Si el nombre del ERP es consistente, esa transformación es automática. Si no lo es, alguien tiene que revisar cada producto antes de publicarlo.